Cómo mejorar las relaciones en la empresa

 En Desarrollo organizacional, Desarrollo personal, Desarrollo profesional

A nadie se le escapa la importancia que tienen las relaciones personales en la empresa y fuera de ella. A menudo éstas son fuente de discusiones y conflictos que con frecuencia van más allá de las meras cuestiones prácticas que como empresa necesitamos dar solución. Las relaciones suelen traernos por la calle de la amargura a todos los niveles y hoy quiero hablaros de cómo éstas influyen en nuestro propio rendimiento y productividad, y obviamente en los resultados como organización empresarial, a parte del malestar que generan y que muchas veces va más allá del ámbito de la empresa, llevándonos ese malestar al resto de las áreas de nuestra vida.

Hoy vamos a ver 5 claves que van a permitirnos mejorar nuestras relaciones, aclarando previamente lo que entendemos por mejorar nuestras relaciones. Cuando mejoramos una relación no quiere decir que no vayamos a tener nunca más conflictos. Los coflictos son algo natural que se produzcan en todas nuestras relaciones por lo que no vamos a tratar de eliminarlos o hacerlos desaparecer, sino que debermos convertirnos en unos buenos solucionadores de conflictos. Si los conflictos no aparecen normalmente quiere decir dos cosas: o que no hay una verdadera implicación en la relación, con lo cual no nos importa o no es relevante para nosotros o también puede ocurrir que estemos cediendo demasiado en la relación, no permitiéndonos ser nosotros mismos con lo cual a medio o largo plazo generará en un conflicto seguramente de mayor magnitud.

Así pues, de lo que se trata es de que sepamos solucionar los conflictos de la mejor manera posible. De que seamos buenos solucionadores de conflictos. Y por supuesto también de que seamos lo suficientemente inteligentes para saber escoger las mejores actitudes y comportamientos para evitar caer en el conflicto de forma reiterativa. La idea es que a través de los conflictos construyamos relaciones más sólidas y maduras, y eso nos ayude a desarrollarnos como profesionales y como personas.

Un árbol no puede escoger el lugar donde crece. Sin embargo, el lugar donde cayó su semilla es el lugar perfecto para ese árbol.   Bert Hellinger 

Lo mismo que al árbol nos ocurre a nosotros. No se trata de cambiar de empresa, de cambiar de departamento, de cambiar de ciudad o de cambiar de país. El lugar en el que estás ahora mismo es el mejor lugar para tu desarrollo personal y profesional.

Vamos con unas breves pinceladas sobre las 5 claves que nos van a permitir mejor nuestras relaciones personales en la empresa:

1. Comunicación

Aquello que no expresamos, no desaparece sino que lo reprimimos y eso es fuente de la mayor parte de los conflictos. Si esto lo hacemos con demasiada frecuencia llegará un día en que todo eso que llevamos tiempo reprimido «explotará» y con frecuencia lo hará en un estallido de tal magnitud que resultará más difícil abordarlo, llevándonos a una crisis que de no estar preparados para afrontarla nos acarreará numeros dolores de cabeza.

Nuestro lenguaje articula nuestro pensamiento y nuestra forma de ver y entender el mundo. El lenguaje toca aspectos aparentemente en lo superficial, pero cambiarlo es muy efectivo para lograr cambios importantes. 

Existen dos formas de reaccionar ante determinados acontecimientos, una sería culpar al otro eludiendo la responsabilidad de lo que está sucediendo y otra sería culparnos a nosotros mismos mermando nuestra valía y autoestima. En cualquier de los casos no estamos gestionando el conflicto con verdadera eficacia. En ambos casos estamos en una parálisis interna que nos impide resolver el problema. El modo más adecuado de gestionarlo es hacerlo a través de una comunicación no violenta, más construcitva y asertiva: sabiendo comunicar nuestras necesidades y nuestros sentimientos.

Acusar a los demás de nuestras propias desgracias es consecuencia de nuestra ignorancia. Acusarse a sí mismo es comenzar a entenderse. No acusar a otros ni a sí mismo, es la verdadera sabiduría.  Epícteto

Practica la comunicación no solo verbal, a través de las palabras y el lenguaje, sino también con todo tu cuerpo. Así, asentir o no asentir a lo que alguien nos cuenta, mirar a los ojos y hacerle sentir que le estamos escuchando facilitará más la comunicación que si no miramos a la persona, estamos inmiscuidos en nuestras tareas o en una reunión estamos rebuscando papeles o informaciones para contraargumentar o reforzar nuestra propia opinión sin escuchar a la persona que está hablando o exponiendo un tema importante en una reunión.

2. Autenticidad

Mostrar nuestras fortalezas, mostras las virtudes y ser capaces de mostrar nuestras debilidades y carencias ayuda a comunicarte con mayor eficacia. A menudo vamos por el mundo representando un personaje agazapado tras una máscara que poco tiene que ver con nosotros y que no es más que un mecanismo de defensa para protegernos de los demás. Es el famoso ego que hemos construido a través de los años en base a nuestras experiencias.

Empezar a mostrarte tal como eres, expresando tus necesidades, tus sentimientos y tu forma de ver las cosas facilitará la comunicación. Para ello se hace necesario un trabajo interior para lograr ver y reconcer nuestros miedos y complejos.

Al comportarnos de este modo también estamos permitiendo de alguna manera que los demás se comporten con mayor autenticidad favoreciendo tus relaciones y tu comunicación. Debes aceptar que no podrás gustar a todo el mundo. Y precisamente unas personas te amarán por el mismo motivo que otras te odiarán, pero date cuenta en cualquier caso que probablemente nada de eso tenga que ver contigo sino con la otra persona y cómo esta está procesando la misma realidad.

Cuando comienzas a practicar la autenticidad es probable que surjan cambios a tu alrededor, porque la mayor parte de las personas estamos acostumbrados a relacionarnos con un tipo determinado de persona del que ya hemos hecho una radiografía y creemos conocer; así esperamos unos comportamientos y reacciones determinadas. Cuando comenzamos a anteponer nuestras necesidades y a expresarlas de forma sincera es probable que sintamos el rechazo de algunas personas, pero esto es normal y ten en cuenta nuevamente que lo que le sucede al otro es responsabilidad suya. Tú te estás responsabilizando de tus necesidades y sentimientos y están aprendiendo a expresarlos de un modo más constructivo y asertivo.

Sé tu mismo, exprésate en libertad y sin miedos. Al fin y al cabo, quien te quiera de verdad no le importará aquello que digas o hagas. Fritz Perls

3. Escucha

Normalmente actuamos en 4 niveles respecto a la escucha:

1. No escuchamos. Estamos tan inmiscuidos en nuestros propios pensamientos que no prestamos atención a lo que la persona que tenemos delante porque estamos inbuidos en nuestros propios razonamientos intentando contraargumentar o argumentar para reforzar nuestras ideas y opiniones ¿Eres consciente de cuando te encuentras en este nivel de no escucha?

2. Escuchamos los argumentos.

3. Escuchamos abiertamente empatizando con lo que la persona nos cuenta.

4. Escuchamos más allá de lo que oímos sin añadir nada nuestro. Atendemos a las palabras, al lenguaje de quien habla sin darle una interpretación subjetiva, reconociendo que lo que la persona dice tiene que ver con su propio modo de ver y entender las cosas. Estamos atentos a su lenguaje paraverbal y no verbal. «Escuchamos» lo que no se dice a través de las palabras, y más allá de ellas, empatizamos y no enjuiciamos. Lógicamente para llegar a este nivel de escucha necesitamos estar preparados, y sobre todo estar muy presentes, sin perdernos en nuestros propios pensamientos, juicios o valoraciones subjetivas. Esto que puede parecer complejo no es más que una cuestión de entrenamiento. Mientras más practicas mejor lo haces.

4. Auto-observación

Como hemos indicado anteriormente lo que el otro dice normalmente tiene que ver más con el otro que con uno mismo por lo que tenemos que relativizar las opinones ajenas sin entrar en conflicto, ni querer llevar la razón. Debemos aprender a relativizar, a dar un paso a atrás cuando creamos que es por el bien del equipo o flexibilizar nuestras ideas. Para formar parte de un equipo hay que estar dispuestos a ceder una parte de nuestras ideas para bienestar del equipo. Esto implica gestionar nuestas emociones y nuestro ego. Hacerlo conscientemente nos aportará una nueva experiencia y un aprendizaje al que no llegaríamos haciendo lo que normalmente hacemos: reaccionar emocionalmente a las actitudes y comporamientos de los demás.

Observa no solo las proyecciones de los demás, sino las tuyas propias. Sé consciente de ellas. Esto te permitirá desarrollar tu tolerancia y flexibilidad frente a las opiniones de los demás, dándote cuenta de que tu opinión es sólo una opinión más y un modo particular y concreto de ver una situación, problema o acontecimiento.

La única relación auténtica y duradera que vamos a vivir a lo largo de toda nuestra vida es la relación que mantenemos con nosotros mismos. El resto de relaciones no son más que un juego de espejos y proyecciones.  Jiddu Krishnamurti

5. Aceptación

Aceptar al otro es ponerte en su lugar, ponerte en sus zapatos. Algo que cuesta hacer porque normalmente pretendemos calzar los zapatos del otro sin quitarnos los nuestros previamente. Empatizar con el otro significa llegar a comprender su forma de pensar o actuar, aunque no lleguemos a compartirla. Lo que es seguro que nosotros no vamos a poder cambiarle, al igual que seguramente el tampoco pueda cambiarnos a nosotros. Aceptemos al otro. Esto facilitará enormemente las relaciones y la comunicación dentro y fuera de la empresa.

Por último, pregúntate con relativa frecuencia:

¿Estoy siendo un obstáculo a la hora de comunicarme y relacionarme con otros?

¿De qué modo mi actitud y mi comportamiento están afectando a lograr un buen entendimiento con otras personas?

Y recuerda, no se trata de lo que sabes, se trata de si lo pones en práctica.

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